Nutrir el Cuerpo y El Espíritu

¿De dónde viene lo que comes? ¿Quién lo cultivó? ¿Por qué procesos pasó? … ¿Comes viendo televisión? ¿Has comido enojado? ¿Recuerdas cuánto tiempo te tomaste para almorzar? Todas estas dudas parecen menores en medio de toda la incertidumbre que -hoy más que nunca- nos rodea, pero sus respuestas son claves para entender por qué a veces “nos duele aquí”, “nos molesta acá” o “nos sentimos mal”.

Todos los procesos fisiológicos del cuerpo están relacionados con fenómenos de la naturaleza y el universo. Esta es una de las premisas bajo las que la medicina china aborda la nutrición. Se considera al ser humano en constante y directa relación con el exterior, y todo el concepto se engloba gracias a distintas teorías que componen esta visión.

Existe una teoría llamada La Teoría de los Tres Tesoros.  Tian, el cielo; Ren, el ser humano; y Tu, la Tierra, explican esta conexión y visión desde la antigüedad acerca del ser humano como medio de comunicación directa con lo divino y lo terrestre. Esto mismo, al ponerlo en un plano de salud, estos tres tesoros representan el Shen (espíritu), el Qi (vitalidad) y el Jing (esencia).

Es por esto que cuando pensamos en nutrición debemos considerar aspectos internos y externos. Una adecuada nutrición influye enorme y directamente en el correcto funcionamiento del cuerpo, y el equilibrio entre los Tres Tesoros se vuelve elemental.

Una producción local, sustentable con el medio ambiente, libre de químicos en su producción y cultivada con aguas sin tóxicos nos aseguran que los alimentos ingeridos, que son la base material para la formación de las sustancias vitales y el correcto funcionamiento del cuerpo, serán de mejor calidad nutritiva. En términos de la medicina china, estamos hablado de que alimentos cultivados y producidos bajo estas condiciones tendrá un mejor Qi o energía de los alimentos.

Los aspectos internos que debemos considerar para lograr una adecuada nutrición de nuestro cuerpo son tan importantes como los externos, y tienen que ver con nuestros hábitos al momento de alimentarnos, y de nuestra salud en general.

Debemos cuidar el espacio donde nos alimentamos, el tiempo que nos demoramos en comer, las emociones que puedan estar afectándonos. La idea es comer con placer, disfrutar la comida y hacerlo en un ambiente relajado.

Las emociones negativas bloquean y debilitan el Qi de los órganos digestivos. Comer en medio de discusiones, con estrés, o distracciones como la televisión, por ejemplo, sobrecargan estos órganos, limitando o disminuyendo sus funciones.

Otro aspecto que considera esta nutrición de alma y cuerpo son los hábitos que tenemos en nuestro día a día, como la actividad física y las prácticas de meditación o prácticas que permitan cultivar la espiritualidad y energía interna.

Porque no es llegar y comer, y no sólo se come con el cuerpo, sino que también con el alma. Volvemos al comienzo: cuidar lo que consumimos, de dónde viene, cómo se cultivó y qué impacto tuvo en el entorno. Casi nunca nos hacemos estas preguntas, pero sus respuestas son cruciales para nutrir (correctamente) el cuerpo y el alma.

Por:

María Teresa Suazo Ortega

Nutricionista, Master en Medicina China

Datos de contacto: +56930774720 / materesa.suazo@gmail.com